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jueves, 30 de julio de 2015

Dioniso

        Dionisio

      Es el hijo de Zeus y la mortal Semele, hija de Cadmo, rey de Tebas. Es el dios del vino, las viñas y las fiestas y al igual que Cupido pertenece a una generación más tardía de dioses. Se le atribuye un origen asiático así como la difusión de la vid y la agricultura. Al llegar a Grecia, a través de Tracia, trajo consigo la cultura del vino y las orgías orientales de carácter religioso.

Dionisio, escultura romana, 150-200 d. C
      Es joven, imberbe, de cabellos ensortijados, gran atractivo y aspecto andrógino. Va desnudo a excepción de una piel de pantera que cuelga de su hombro. Corona su cabeza con hojas de parra y racimos de uvas y su principal atributo es el tirso, una vara rematada en una piña y entorno a la cual se enroscan hojas de vid. Conduce un carro tirado por animales exóticos como tigres, linces y panteras, los cuales recogió en su viaje por la India.
       Su cortejo, llamado tíaso, está formado por los sátiros, entre los cuales se encuentran Pan y el viejo Sileno, las Ménades o Bacantes, Hermafrodito y Príapo.
      
       Semele, la madre de Dioniso, recibió la visita de Hera cuando estaba embarazada. La diosa estaba enfurecida porque una vez más Zeus le había sido infiel. Adoptando la forma de una anciana nodriza, hizo que Semele dudase de que el padre de su hijo fuera realmente el rey de los dioses. Por este motivo, Semele se presentó ante Zeus y le pidió que se mostrase ante ella con su forma divina. Zeus trató de disuadirla ya que esto le provocaría la muerte, pero ella no dejó de insistir. Finalmente Zeus se mostró tal y como era y Semele cayó muerta, fulminada por uno de sus rayos. Zeus salvó al hijo de ambos, que se encontraba en el vientre de su madre, y se lo implantó en su muslo para que pudiera seguir desarrollándose.
Nacimiento de Dionisio a partir del muslo de Zeus

        Tras el nacimiento de Dioniso, Zeus lo dejó al cuidado de Hermes, quien a su vez lo confió a una de las hermanas de Sémele, Ino, quien lo crió junto a su esposo Atamante. Hera los descubrió y les causó la locura, haciendo que asesinasen a sus propios hijos, a todos menos a Dionisio, a quien Zeus convirtió en un cabrito para protegerlo. Dionisio fue criado finalmente por las ninfas de Nisa a las que Zeus, como muestra de agradecimiento, convirtió tras su muerte en constelación.

       Durante su infancia, Dionisio llevó una vida salvaje y al llegar a la adolescencia descubrió la vid. Hera, que siempre buscaba destruir a los hijos nacidos de las amantes de Zeus, le hizo caer en la embriaguez y el dios perdió la cordura y la razón. A partir de entonces, vagó por el mundo extendiendo su culto por aquellos lugares por los que pasaba.

      Al final de su peregrinaje se encontró con Ariadna, la hija de Minos. Esta había sido abandonada por Teseo en la isla de Naxos, después de haberle ayudado a encontrar la salida del Laberinto con un ovillo de lana. Dioniso se enamoró de ella y la convirtió en su esposa. Con ella engendró a Enopión, el vino.
       A diferencia de otros dioses olímpicos, Dionisio fue siempre fiel a su esposa, incluso descendió al Hades tras su muerte para buscarla y traerla de nuevo a la vida.

       El culto a Dionisio tuvo una gran difusión en el mundo antiguo y en la religión romana recibió el nombre de Baco.
Dionisio encuentra a Ariadna
 Otras historias:
Dionisio y los piratas tirrenos

Fuentes:
-AA.VV., Mitología clásica e iconografía cristiana, Madrid, Editorial Ramón Areces, 2010. 
-LÓPEZ EIRE, A., VELASCO LÓPEZ, Mª del Henar, La mitología griega: lenguaje de dioses y hombres, Madrid, Arco Libros, 2012.
-HARD, R., El gran libro de la mitología griega, Madrid, La Esfera de los Libros, 2008.
-HOPE MONCRIEFF, A.R., Mitología Clásica, Madrid, Edimat Libros, 2012.

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