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domingo, 9 de abril de 2017

Hefesto - Vulcano

La fragua de Vulcano, D. Velázquez, 1630

Tradicionalmente es considerado hijo de Zeus y Hera y pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos. Es el dios del fuego, las fraguas y los metales, así como de los herreros, escultores y artesanos. Hefesto es descrito como un hombre feo, de aspecto tosco y desaliñado. Lleva el pecho descubierto y sufre de cojera en una de sus piernas. Sus atributos son el yunque, el martillo y las tenazas.

Sobre su nacimiento existen dos versiones diferentes. Una de ellas afirma que Hera lo engendró sola, como respuesta al nacimiento de Atenea de la cabeza de su esposo Zeus. Pero la diosa se sintió avergonzada de la fealdad de su hijo, así como de la malformación que éste presentaba en una de sus piernas. Esto la llevó a deshacerse de él, arrojándolo desde lo alto de Olimpo. Hefesto cayó al Océano y fue recogido por la oceánide Eurínome y la ninfa Tetis, que lo acogieron y criaron en su gruta submarina durante nueve años. Como agradecimiento por sus cuidados, Hefesto fabricó para ellas hermosas joyas.

Cuando Hefesto alcanzó la edad adulta ideó un modo de vengarse de su madre: creó un bello trono de oro y lo envió como regalo al Olimpo. Cuando Hera se sentó sobre él quedó atrapada y ya no pudo volver a levantarse. Los dioses rogaron a Hefesto que la liberase, pero este se negó a hacerlo hasta que le permitiesen regresar al Olimpo. Finalmente Dionisio logró emborracharle y persuadirle para que la soltase.

La otra versión, recogida por Homero, narra como Hefesto nació de la unión de Zeus y Hera. Pero cuando Zeus se enteró de que su mujer había conspirado para derrocarle se produjo una fuerte discusión entre ambos. Hefesto intervino a favor de su madre y esto enfureció al rey de los dioses, que lo agarró por un pie y lo arrojó con violencia del Olimpo. Hefesto cayó en la isla de Lemnos y la fuerza del golpe le causó una grave lesión en la pierna que le llevó a sufrir una cogera de por vida. 

Vulcano forjando los rayos de Zeus, Rubens 1636-38
Ambas versiones, fueron creadas para explicar como el fuego llegó a la tierra, en forma de un rayo caído del cielo

Según la versión más antigua del mito, el taller de Hefesto se encontraba en una casa de bronce en el Olimpo. Allí trabajaba en compañía de unos autómatas que él mismo había creado. Pero a partir de la época clásica sus ayudantes pasaron a ser  Cíclopes y su fragua se situó en Lemnos o en lugares volcánicos como el monte Etna, en Sicilia o las islas Eolias del norte. Su presencia en estos lugares era el modo de explicar las emanaciones de llamas y humo que surgían de ellos.

Hefesto ejerció una importante labor como arquitecto, siendo el encargado de construir los hogares de los dioses en el Olimpo. Fue el autor de los magníficos pórticos de piedra pulida del palacio de Zeus, del templo de bronce para Apolo en Delfos y de las puertas de la habitación de Hera, que no podían ser abiertas por ningún otro dios.

También creó diversos objetos mágicos como el autómata Talo, que vigilaba las costas de Creta, o el perro de oro que custodiaba el santuario de Zeus en la isla. Otra de sus obras más famosas fue la copa dorada y alada que fabricó para el dios Helios y que este utilizaba para viajar a través de las corrientes del Océano desde el lugar de su ocaso al de su salida.

De su taller salieron las armas y armaduras de los dioses Olimpicos, como el rayo de Zeus, el tridente de Poseidón, las flechas de Artemisia, el cinturón de Afrodita y el carro de Helios. También creó joyas como la gargantilla de Harmonía y la corona de Ariadna, y armas como el escudo de Hércules, el cetro de Agamenón, la armadura de Aquiles y la espada de Peleo.

A Hefesto se le atribuye la creación de Pandora, la primera mujer, a la que moldeó a partir de arcilla húmeda. También participó en el nacimiento de Atenea, abriendo la cabeza de Zeus con su hacha para que esta pudiera salir. Además fue el encargado de fabricar las cadenas que aprisionaron al titán Prometeo en lo alto del monte Cáucaso.
     
Marte y Venus sorprendidos por Vulcano, A. Guillemot, 1827
Por orden de Zeus, Hefesto se unió en matrimonio con la diosa Afrodita. Pero pronto descubrió que su esposa le era infiel con el dios Ares. Como venganza, Hefesto creó una red mágica con la que logró atraparlos y ridiculizarlos ante el resto de los dioses.
Otros mitos consideran que su esposa fue Aglaya, la más joven de las Gracias o Caris, la Gracia personificada. Otra leyenda cuenta como Hefesto se enamoró de  Atenea, quien lo rechazó. De su deseo hacia la diosa surgió el héroe ateniense Erictonio.

Hefesto tuvo varios hijos, algunos de los cuales heredaron sus deformidades, mientras que otros destacaron por su habilidad como artesanos. Con Etna engendró a los Palicos, los daimones ctónicos de los géiseres y los manantiales de aguas termales de la región de Palacia en Sicilia. Con la ninfa Cabiro dio a luz a los Cabiros, los daimones que vivían en la isla de Samotracia junto a sus hermanas, las ninfas Cabírides. Entre sus hijos mortales se encuentran Perifetes, el argonauta Paleón y también Árdalos, un legendario músico y constructor de Trecén.

Hefesto es un dios de origen extranjero, posiblemente asiático. Su origen se desconoce, aunque se cree que pudo surgir como un dios del fuego entre los pueblos nativos de Licia. Más tarde su culto se extendió por la península Anatolia. No fue un dios muy venerado en la Grecia continental, salvo en la ciudad de Atenas, pero sí alcanzó una gran importancia en Asia Menor y las islas adyacentes. Su principal centro de culto fue Lemnos y también tuvo mucha importancia en las colonias griegas de las regiones volcánicas de Italia y Sicilia, principalmente en las islas Eolias, la propia Sicilia y el sur de la Campania

En época romana Hefesto fue identificado con Vulcano, el dios del fuego destructor.

Fuentes:
-AA.VV., Mitología clásica e iconografía cristiana, Madrid, Editorial Ramón Areces, 2010.
-HARD, R., El gran libro de la Mitología Griega, Madrid, La esfera de los libros, 2008.
-HOPE MONCRIEFF, A.R., Mitología clásica, Madrid, Edimat Libros, 2012.

jueves, 9 de marzo de 2017

Revistadehistoria.es

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domingo, 26 de febrero de 2017

Ares - Marte

Ares luchando contra los gigantes
Ares combatiendo contra los gigantes
Es hijo de Zeus y Hera y pertenece a la segunda generación de dioses Olímpicos. Es el dios de la guerra y la personificación de la brutalidad y la violencia. Es descrito como un hombre joven, de cuerpo atlético, gran estatura, fuerza y agilidad. Porta un escudo y una lanza y protege su cuerpo con una armadura de bronce y un casco crestado. Monta un carro tirado por cuatro caballos y sus animales consagrados son el buitre y el perro.

Ares posee un carácter agresivo, sanguinario y cruel. Disfruta arrebatando la vida y sembrando el terror y la muerte allá donde va. También se comporta de manera impulsiva, lo que frecuentemente le lleva a salir mal parado de los conflictos que él mismo origina.

Ares Ludovisi
Ares Ludovisi, copia romana de un original de Lisipo del s.IV a.C
Sus hermanas y compañeras en el campo de batalla son Enio, la diosa de la Violencia, y Eris, la Discordia, que incita a los hombres a la lucha. También le acompañan dos de sus hijos, Fobos, el Miedo, y Deimos, el Terror, así como Cidemo, la personificación de la confusión de la batalla, y Ker, un espíritu mortífero que viste un manto manchado con la sangre de sus víctimas.
 
Ares habita en Tracia, una tierra caracterizada por la ferocidad de sus guerreros. Aquí viven también sus hijas, las Amazonas, a cuya reina, Hipólita, regaló el cinturón que más tarde Heracles le arrebataría en uno de sus Doce Trabajos.

Ares participó en la guerra de Troya donde fue derrotado por el héroe griego Diomedes y también por su hermanastra Atenea, con quien mantuvo siempre una gran rivalidad. La diosa le derribó golpeándole con una piedra y Ares se vio obligado a huir al Olimpo para implorar la protección de su padre Zeus. 

También se enfrentó a Heracles en Pilos, donde cayó al recibir una grave herida en el muslo, y más tarde en combate singular, con el fin de vengar la muerte de su hijo Cicno a manos del héroe.

Venus y Marte
Venus y Marte, Sandro Botticelli, 1483
Ares vivió muchas aventuras amorosas pero la mas conocida de todas fue la que mantuvo con la diosa Afrodita. Con ella engendró a Eros, el Amor; Anteros, el Amor correspondido; Fobos, Deimos y Harmonía. Pero su relación terminó después de que ambos fueran descubiertos por Hefesto, esposo de Afrodita, y humillados ante el resto de los dioses. 

También tuvo descendencia con mujeres mortales. De su unión con Pirene nacieron Cicno y Diomedes de Tracia, dos destacados rivales de Heracles. También fue padre de Meleagro y Driante, quienes participaron en la cacería del jabalí de Calidón.

Ares fue especialmente venerado en Tebas y también en Esparta donde, en la festividad de las Platanistas, los niños sacrificaban cachorros en su honor. 
Venus y Marte
Detalle de Venus y Marte, Canova, 1820-30

Se cree que su nombre procede de una antigua palabra que hacía referencia a la guerra. Según la leyenda, este dios dio nombre al Areópago, el alto tribunal de Atenas, ya que fue el primero en presentarse en este lugar para ser jusgado por asesinato. 

En época romana fue vinculado con el dios Quirino y pasó a ser conocido como Marte. Se le asociaron nuevas funciones ligadas a la agricultura y se le concedió una mayor importancia a su culto, al ser considerado el padre de sus míticos fundadores, los gemelos Rómulo y Remo. También se le conocía con el título de Marte Ultor, la encarnación de la justa venganza.


Fuentes:
-AA.VV., Mitología clásica e iconografía cristiana, Madrid, Editorial Ramón Areces, 2010.
-HARD, R., El gran libro de la Mitología Griega, Madrid, La esfera de los libros, 2008.
-HOPE MONCRIEFF, A.R., Mitología clásica, Madrid, Edimat Libros, 2012.